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Informe desde el frente afgano, en algún lugar de Farah:
Soy el Cabo Panther, miembro del regimiento 102 de infantería aerotransportada comandada por el coronel Mc Nono. Escribo en su nombre lo que el me dicta, pues, una sucia táctica de bastardos moros ha dejado fuera de combate toda la sección de alto mando del coronel, incluido el mismo, todos y cada uno de ellos ha sufrido heridas de mayor o menor consideración, pero a la vez tuvimos gran fortuna, pues varias cargas adheridas al cuerpo del suicida no funcionaron y además el mismo no logro abrirse camino hasta el centro del alto mando, explotando frente al puesto de guardia y haciendo desaparecer totalmente a los dos soldados que lo defendían.
Ahora mismo nos encontramos aislados, no tenemos comunicación con ninguno de los otros puestos y destacamentos estadounidenses, enviamos esta carta vía aérea a manos del cernícalo de la teniente Petitpois, la cual dice que el mismo sabrá encontrar a quien entregarla. Con esa esperanza esperamos dos cosas, refuerzos o rescate para volver al destacamento principal en Kabul. La situación aquí ha sido satisfactoria, gracias a la rápida actuación del contingente enviado, el cual sabemos, costo grandes esfuerzos militares difíciles de acometer en la situación en la que nos encontramos en Afganistán.
Se instaló en el lugar previsto el puesto de mando, desde allí se inició la operación enviando a casi todos los efectivos disponibles a la ciudadela para encontrar y destruir las posiciones militares enemigas y sobretodo para encontrar los misiles nucleares antes de que los talibanes pudieran lanzarlos de manera alguna. Sabíamos que un avión espía estaba en la zona para pasarnos informes, pero nada mas comenzar el día pudimos ver como un avión americano era derribado por baterías AA.AA. Así pues inmediatamente enviamos una de las compañías disponibles a recuperar la caja negra, los datos que pudiera contener el avión e intentar encontrar supervivientes.
Comenzamos mal, pudimos encontrar al piloto, pero la caja negra había sido robada por el enemigo, y así quedó, la caja no ha podido ser encontrada hasta la fecha. El piloto milagrosamente resulto herido leve, de manera que la teniente médico pudo disponerlo para el combate en seguida. Mientras ocurría esto tuvimos pequeños encontronazos con enemigos, llegando incluso a dialogar con uno, ofreciéndole dinero a cambio de ayudarnos a rescatar al científico, el cual sabíamos se encontraba por la zona. La acción fue mas que acertada y en poco tiempo el bastardo traicionó a los suyos ayudando al prisionero a volver a nuestro lado, con lo cual sería ya mucho mas difícil que pudieran preparar y lanzar los misiles. La mañana comenzaba bien, pero pronto empeoró, pudimos encontrar su cuartel general, que se encontraba defendido a garra y diente, los mismos enseguida abandonaron sus instalaciones de armamento y comunicaciones para centrarse en la defensa de su cuartel general, por tanto sospechamos que esconderían allí tanto los misiles como a su comandante en jefe Alí A´lhamcapagatos.
Enviamos a las fuerzas en un ataque concentrado contra esa posición iniciándose un largo combate que se alargó durante horas, finalmente pudimos llegar al edificio, tomarlo y fue registrado encontrado solo información poco exacta parecida a la que ya habíamos encontrado, insuficiente…No pudimos encontrar por ningún lado al comandante en jefe talibán. Se retiró a las fuerzas y en poco tiempo el enemigo estaba rondado de nuevo las posiciones pérdidas, al no haber sido destruidas, pero ya era tarde, las instalaciones eran ahora imposible de destruir, y el enemigo ocupaba de nuevo su base, se inició un nuevo combate que acabo de nuevo con el enemigo talibán encerrado en su cuartel general, pero esta vez las bajas eran ya alarmantes, los últimos informes reflejaban que el enemigo ya no tenía medios para el lanzamiento, aún así, preferimos asegurarnos enviando un nuevo ataque para intentar capturar a su líder. Nuestra teniente medico apenas tenía ya medicinas, nuestros hombres estaban ya exhaustos cuando de repente vimos una bandera de negociación, nuestro enemigo deseaba rendirse para evitar una nueva masacre, el comandante enemigo se dirigía hacia nosotros con las manos en alto, se envió una patrulla para su registro cuando se encontraba a pocos metros del alto mando, en cuanto le echaron la mano encima, el muy hideputa activo los explosivos que llevaba pegados a la espalda… Todos los presentes caímos al suelo, algunos mejor parados que otros… lamentos en el ambiente y el combate comenzó de nuevo, nos retiramos, hombres como, Erjonda, Golfo, Sierra, Longo, Gorrión, nuestro coronel McNono y yo mismo necesitamos atención medica.
Por favor, si recibís esta carta desesperada enviad ayuda, el coronel jefe de las fuerzas norteamericanas las necesita, si eres americano, alemán, español o Italiano haz llegar el sobre a tus mandos y enviad ayuda inmediatamente, si no conseguimos dar señales de radio no podremos comunicar de otra manera, y estos cabrones siguen rondando los alrededores y no tardarán en salir de sus agujeros…